DEL INFORME DEL OLEAJE DE DICIEMBRE DEL 2007
AL ENCUENTRO DE NUESTROS TESOROS OCULTOS
En noviembre comenzamos a viajar a través de un intrincado laberinto, en el que parecía casi imposible tener claridad sobre nuestro destino final. Nuestro viaje a través del laberinto es una búsqueda sagrada para encontrar nuestros tesoros ocultos. Pueden ser objetos materiales, nueva información, nuevas habilidades y herramientas para nuestra Vida Nueva, profundas revelaciones o conexiones con personas y lugares nuevos. Pueden ser conexiones duraderas o breves encuentros. No obstante, se manifiestan y son profundos disparadores que nos impulsan hacia adelante.
La mayor parte del tiempo, no sabemos qué cosas específicas estamos buscando, hasta que las encontramos. Una vez que esto ocurre, algo inmenso encaja en su posición correcta. Un engranaje clave de la Rueda del Destino gira y se revela una nueva apertura. Cada vez que esto sucede, nos acercamos un poco más a una Intersección Mayor.
Las Intersecciones Mayores causan una explosión instantánea en nuestro interior creando un tsunami masivo que disuelve antiguas calcificaciones de aquello que nos detenía en el pasado y nos lanzan ahora hacia un lugar totalmente nuevo e infinitamente más vasto. Esta explosión interna, así como una expansión externa, es lo que permite que el punto de la Intersección Mayor se transforme de una X a un diamante.
Las Intersecciones Mayores abren y revelan nuestro tesoro interior que ha estado oculto durante mucho tiempo. Las órdenes selladas se manifiestan; hay enormes revelaciones; el conocimiento secreto está disponible inesperadamente. Cuando esto les suceda, será incuestionable y la experiencia los cambiará para siempre.
En diciembre estaremos viajando a una tremenda velocidad a través de aguas agitadas. Prácticamente no tendremos ni un solo momento para recuperar el aliento o para dormir demasiado. Durante todo el mes, tendremos que enfocarnos totalmente en remar, en maniobrar hacia direcciones inesperadas, con una confianza absoluta. Pase lo que pase, no podemos ir hacia la costa ni salir de nuestro barco. No podemos dejar de remar en ningún momento. No podemos detenernos para rescatar a quienes han dejado de remar o han naufragado.